Lo prometido es deuda (se nota que me gustan las frases trilladas no??), por lo tanto aquí va la anécdota que en un primer momento fue un horror para los que la vivimos pero que ahora es una linda funny story.
Nuestro viaje al Sudeste Asiático lo emprendimos 8 personajes provenientes de distintas partes de Argentina que terminamos encontrándonos en Nueva Zelanda y que decidimos, al menos, empezar este viaje todos juntos. El punto de partida en Asia fue Kuala Lumpur y de ahí arrancamos a la isla de Koh Phangan, en Tailandia , ya que para ser sincera, mucha idea de dónde ir no teníamos y en la dichosa Isla se iba a celebrar en la semana siguiente a nuestro arribo la famosa Full Moon Party. Por lo tanto cargamos mochilas y luego de 3 calurosos días en la capital Malaya partimos rumbo a la playa. Les cuento todo esto porque deben saber en qué estado y de qué forma llegamos a que nos suceda lo ocurrido más tarde.
Los días en la Isla fueron entretenidos pero para ser sincera no era lo que yo esperaba de Asia y obviamente luego de recorrer no refleja ni un poco lo que es el resto del destino pero también debo admitir que fueron 8 divertidos días de playa, salidas nocturnas a bares costeros, algunos tragos y relajación pura. Finalmente llego la tan ansiada fiesta y como era de esperarse, el lugar se lleno literalmente y caída la noche había miles de personas en la playa bailando, la mayoría bajo los efectos del alcohol y otras yerbas. Nosotros no fuimos la excepción a la regla pero pasadas las 5 de la mañana la mayoría estábamos en la cama durmiendo ya que al otro día empezaba la odisea para llegar a Bangkok.
El ferry de la Isla salía al mediodía y ahí estábamos todos esperando, resaca mediante, subir al bote, que para cuando llegamos estaba visiblemente sobrevendido por lo que viajamos un poco hacinados. Para cuando logramos tomar el bus que finalmente nos llevaría a la capital ya eran alrededor de las 5 de la tarde y sabíamos que el viaje duraría toda la noche. No les puedo explicar la felicidad que sentí cuando vi que el bus era un modelo nuevo, con aire acondicionado y mantitas para taparnos y poder dormir plácidamente!!! Lo único que llamó mi atención fue que los asientos estaban muy levantados del piso y mis pies quedaban colgando de forma evidente (no es que sea muy alta pero era la primer vez que me pasaba algo así).
Así fue que luego de tanto cansancio, malestar físico y resaca alrededor de las 2 am todos dormíamos plácidamente (al menos eso creía yo), hasta que unos gritos me despertaron y cuando mire hacia el interior del bus vi varias personas peleándose. Luego de encontrar mis lentes pude divisar que las personas en cuestión eran mis amigos Carlos y Diego y un tercer personaje que propio de una película de ninjas logro escapar de la golpiza y se zambulló por la escalera que bajaba a donde se encontraba el chofer del bus. Ahí fue cuando Carlos, quien era el único despierto antes de la pelea, empezó a contar que el famoso personaje se venía arrastrando por el piso del bus, cual ninja entrenando, y abría las mochilas para ver si encontraba algo que le interesara y que el lo vio pasar por al lado suyo e inmediatamente le salto en la espalda pero nada pudo detener que escapara como laucha por tirante. Ante la desesperación, todos empezamos a revisar si teníamos nuestras pertenencias. Yo vi que mi mochila estaba en mis pies, como yo la había puesto y con el candado cerrado. Tremendo fue mi asombro, cuando al abrirla por las dudas, me di cuenta que toda mi plata no estaba. Como no me cuesta nada, inmediatamente empecé a llorar porque sabía que ese era el fin de mi viaje. Asia es barato pero no regalado y el pequeño ladronzuelo se había llevado la mitad de lo que tenia para viajar. Así fue que los 4 hombres que viajaban con nostras se pusieron manos a la obra y decidieron reclamar lo sustraído. Sergio fue a cubrir la puerta del baño, Pablo golpeaba las ventanas, las sillas e insultaba en ingles a toda voz, Carlos lo sostenía a Pablo que además de hacer todo lo comentado quería bajar a golpear al ladronzuelo y Diego hablaba con el chofer, además de impedir también que Pablo baje. Se nota que Pablito se había puesto algo violento no?? Je je. En fin, luego de varias negociaciones con el chofer, que primero simulaba no entender ingles, un mano mágica escondida tras una cortina al lado del chofer le dio unos billetes a Diego. Mis ojos no podían creer lo que estaba viendo, era mi plata!!!! Pero aun faltaban 80 dólares en moneda australiana, por lo que Diego volvió a las negociaciones y logramos recuperar 30 mas. Es decir que el ninja se quedo con 50 de comisión y la verdad que se los merecía!! Todavía estoy pensando como hizo para sacarme la mochila de los pies, abrirla, sacar la plata, volver a ponerla y que yo no me enterara en ningún momento!!! Mejor no pensarlo mucho no?? Así fue que cuando llegamos a Bangkok alrededor de las 4 de la mañana lo único que yo quería hacer era bajarme del micro. El momento vivido no fue agradable pero durante todo el viaje pudimos reírnos con la anécdota del ninja!!! Y creo que la nota de color es que nos hayan devuelto la plata!! En que país pasa eso?? En el mío seguro que no!! Asique yo recomiendo Tailandia 100%!! Y como último detalle, al bajar del micro, Pablo me dijo que faltaban todas sus tarjetas de crédito, solo las de él, por lo tanto, llamada a Argentina, denuncia de robo y pago por reemisión para que luego de casi 6 meses, cuando finalmente volvimos a Argentina y estábamos en casa ordenando las cosas, Pablo se empezara a reír y me diga: mira lo que hay adentro del documento… TODAS SUS TARJETAS DE CREDITO!!!! Al final el ninja no había sido tan malo, solo se llevo unos dólares y me dejo una historia que me va a mantener unida a 7 personas con las que compartí uno de los mejores viajes de vida.
Y Uds.?? Cual su anécdota?? Qué cosa terrible les paso que con el paso del tiempo se torno graciosa y hasta la recuerdan con cariño?? Acá me quedo esperando…. Hasta la próxima.